sábado, 8 de agosto de 2009

Vestidos y locos. G.G. de Clérambault


Casi con el mismo ímpetu y el mismo proceder, las telas y los enfermos mentales apasionaron a Gaëtan Gatian de Clérambault. El eminente psiquiatra francés, de ascendencia noble y cultura exquisita, es considerado como uno de los grandes del período “de las enfermedades mentales” (segunda mitad del S XIX y primera del XX). Es, además, a quien Lacan reconoció como su “único maestro en psiquiatría”.
De escándalos y naturaleza muy diversos, numerosos eran los conducidos por la policía parisina a la Enfermería Especial de la Prefectura de París, donde Clérambault se desempeñaba como psiquiatra, desde 1920. Con ágil diagnóstico, los médicos allí debían decidir si al interno había que imputársele el delito o no, esto es, si iría a la calle o a la cárcel. El Dr. Clérambault se destaca por la formalidad precisa de sus informes de casos, por su observación certera, indagadora y firme, incluso de los detalles más ínfimos con los que podía descubrir, en ocasiones, el incipiente comienzo de una psicosis. Su intuición le señalaba que, una vez ya frente a una psicosis desencadenada, podía llegarse con persistencia durante la entrevista, a la confesión de los primeros indicios, al primer desgarro de identidad que había sentido el aquejado. Así logró sistematizar el Síndrome del Automatismo Mental, como un conjunto de fenómenos iniciales de carácter mecánico, sin tonalidad afectiva, no sensorial y atemáticos, que sufría el psicótico, experimentando trastornos que se le imponían como automáticos e intrusivos (ejemplo: enunciación de actos, impulsiones verbales, anticipación del pensamiento, etc.)
Su nombre recorre los diagnósticos psiquiátricos también cuando se habla del síndrome de Clérambault o de la erotomanía, que describe los delirios pasionales (el paciente tiene la certeza de que una persona, por lo general de condición superior, le ama infinitamente) y que este avezado psiquiatra supo distinguir con precisión de las psicosis alucinatorias.
Tal genialidad como clínico iba de la mano de su íntimo deleite por las vestimentas de las mujeres, fundamentalmente árabes. Esta secreta pasión, avivada cuando su paso por la guerra en aquéllas tierras durante su juventud, se convirtió en su fascinación o fetiche, acompañándole durante toda su vida de solterón. Se rodeó de silenciosos maniquíes, estudiando minuciosamente las caídas de las telas, los drapeados y plisados, la disposición de los tejidos sutiles sobre los cuerpos femeninos. Llegó a impartir clases sobre esta materia durante un tiempo en la Escuela de Bellas Artes.
Era la misma mirada que él posaba con una curiosidad feroz ante el loco y ante el movimiento de una tela. Ni síntomas ni posturas escapaban de su fina observación clínica, pudiendo así detallar con delicadeza unos y otras. A pesar de que se jactó de dejar su obra “inédita” (sus discípulos luego escribieron por él), Clérambault reveló un agradecido legado para estudios posteriores, en ciencia y arte.
A partir de una operación de catarata de muy poco éxito y con grave temor de quedarse ciego, en noviembre de 1934, el altivo psiquiatra se sentó en un sillón frente al espejo, se acercó su vieja pistola a la boca y se disparó. Había dejado escrito que: “Tenemos nuestros ojos a disposición de cualquier colega que desee examinarlos.”
Sus ojos… una ofrenda.

6 comentarios:

Ernesto Menéndez-Conde dijo...

Maravilloso.He disfrutado mucho este escrito. Gracias Veronica.

Verónica dijo...

Me alegra que te haya gustado, a ti, de mirada también tan aguda. Saludos!
Verónica

Salva dijo...

Grandioso questo post Veronica. Cosi Clerambault si puo´ definire un anello importante riguardo psicosi di soggetti che magari per altri venivano solo visti come soggetti pericolosi!?

Il tuo link lo diedi pochi giorni fá a mio figlio, che nonostante la sua giovanissima etá (ne compie 16 a febraio), si interessa moltissimo di psicologia, e non esclude la possibilitá di studiare questa materia abbastanza complessa.
Guarda la coincidenza, anche egli si chiama Gaetano ;)

Ottimo post Veronica, come abitualmente da te.

Un abbraccio da Colonia,
Salva

Verónica dijo...

Salva, grazie! Y ya me has puesto en dificultades sabiendo que alguien como tu hijo de 16 años, con cierto interés en la Psicología, me pueda leer. Con mis saludos para ti y para Gaetano, entonces!
Verónica

papelbit dijo...

Además.
Me encanta tu jerga psico, las palabras de tu materia, la locura intrínseca de los conceptos locos.
Más que aficionado, me siento curioso, ávido por entender cómo se mueve que unos psicoanalizen a otros.
Un abrazo¡

Verónica dijo...

Papelbit, qué bueno que te interesen! Y sí, al parecer unos psicoanalizan a otros, así es, en esencia. Pero no podrá hacerse si antes uno mismo no estuvo ahí algunos años siendo analizado. Y la jerga... bueno!
Con mis saludos para ti, (a ver si pronto acabo de escribir algo de una vez!)
Verónica