viernes, 24 de octubre de 2008

Estrado


Me paro ante el podio. Antes había venido, solícito, el protocolar organizador de las Jornadas, diciéndome que todo el estrado “es suyo, puede Ud. sentarse en la mesa de los micrófonos, o quedarse de pie, como guste.” Yo le sonreí, le pregunté si podría bailar. No se lo esperaba, pero vi que, avergonzado de lo que pudo haber pensado ante la conferencista cubana, se sonrojó, y acomodó mi micrófono.
Después me dejó en una esquina del estrado, mientras una estudiante designada presentó a alguien que lejanamente se me parecía, ya que al parecer, con todo propósito, en alguna escala de mis papeles hacia el Departamento de Psicología, alguien había engordado mi currículum.
Y entonces me dejaron sola, con un frío tremendo en ese auditorio, que no había sentido antes mientras escuchaba la ponencia anterior, acomodada como estaba entre estudiantes serios y jovencitas en jeans (hubo dos de ellos que no supe distinguir muy bien a qué sexo pertenecían) y algunos profesores.
Mi ponencia, sobre la agresividad en psicoanálisis, era muy poco agresiva, la verdad, en su sentido de poco incisiva, y se basaba en explicar durante una hora y quince el vínculo entre el acto y la palabra en las relaciones humanas, y la pulsión de muerte…
Al final, preguntas de los asistentes, felicitaciones, lo común en este tipo de encuentros.
Ya casi todos salían, conversaban, recogían pertenencias. Alguien se me acercó, un estudiante con sus notas, concentrado aún, de mirada intensa. Parecía admirado, sin decidirse a preguntarme nada, me dio la mano en silencio, y después balbuceó alguna cortesía de rigor. Se quedó allí, mirándome, sin poder moverse de mi lado, seducido quizás por lo que acababa de escuchar.
Yo volví milagrosamente a tener su edad, y me asusté tanto en ese momento que me alejé deprisa hacia el grupo de profesores que promediaban entre todos cerca de cincuenta. Seguramente una edad más sosegada. En cuanto al saber, espero yo.

3 comentarios:

Ernesto Menéndez-Conde dijo...

Muchas felicidades Veronica,
Al parecer fue todo un exito tu conferencia.
Un abrazo.

Verónica dijo...

Ernesto, que alegria me da tu visita! Puedes entender que aprecio muchisimo tus felicitaciones?
Saludos,
Verónica

Ernesto Menéndez-Conde dijo...

Gracias, Veronica, siempre disfruto leer las cosas nuevas que vas agregando en el blog. Un abrazo.