jueves, 8 de diciembre de 2011

Yo es otro


La frase es del poeta Rimbaud, y puede tomarse para dar cuenta de la profunda extrañeza del hombre ante sí mismo.
La excentricidad radical del sujeto con respecto al individuo, es la clave de lo que la teoría psicoanalítica ofreció al pensamiento moderno: no hay transparencia respecto de sí mismo, hay algo, otra cosa, que habla cuando yo no quiere, que asalta continuamente la redondez de la propia creencia en lo que se es, que molesta, que se equivoca, que revela facetas insospechadas, y que se hace sentir, a pesar y, a través, de todo lo que Yo piensa.
Freud desató tal tornado con respecto al estudio de la subjetividad: que el núcleo de nuestro ser no coincide con el Yo, que el sujeto no es exactamente quien dice serlo. Y que, desde su primigenia constitución, este asunto de la primera identificación en la vida, cuando nos identificamos con nuestro propio Yo, lleva la marca de la alteridad del otro.
Se arrebata la imagen del otro (estadio del espejo) y se hace propia, se hace Yo, justo para desconocerse allí como sujeto del inconsciente. El Yo tiene entonces una función imaginaria, pues es auxiliadora ante la punzada de lo real de la propia fragmentación, y sólo el recorrido del análisis le permitirá acercarse a esta raíz: allí donde se puede tocar su verdadero fin, que es “la subjetivación de la muerte”, dice Lacan.
Una experiencia de análisis personal se juega en sentido inverso a este mecanismo identificatorio mediante el cual, en su momento, huimos de la castración. En el consultorio, el paulatino trabajo con un analista consistirá, esencialmente en la des-identificación. Que pueda advenir, al lugar del desconocimiento que es el Yo, el sujeto del inconsciente, según la traducción lacaniana del acometido que Freud proponía para el análisis: Wo Es war, soll Ich werden.
Yo es otro, dijo Rimbaud haciendo estallar las reglas gramaticales. Yo es otro que no soy yo mismo, yo es otro en el que me desconozco, yo es otro que piensa por mí, yo es otro del que era, yo es…


E.

5 comentarios:

Ernesto Menéndez-Conde dijo...

que gusto leer una nueva entrada aqui. Gracias

Verónica dijo...

...y a ti por venir. Lo de "Yo es otro" me interesa últimamente, y pienso que podría trabajarse también desde otros sentidos. Veremos!

Anónimo dijo...

Yo también me alegro de que sigas publicando. Llevo años siguiendo tus entradas!!

Anónimo dijo...

curiosa la pirueta del plural, que vela y descubre a la vez : nos-otros ("nous autres", dirait-on au Québec.). Como si la otredad compartida fuera más fácil de... (y este comentario, tard-ío y saltando sobre los meses y los aniversarios)
B.

Verónica dijo...

L(n)os otros que somos!
Gracias por estos últimos comentarios de uds.