miércoles, 2 de julio de 2008

Comer nada


A mí el amor me quita el hambre. En esos momentos de apasionamiento decidido, me puedo quedar ante el plato de comida con la extrañeza de: qué raro es esto, ¿hay que comer de nuevo? Conozco a personas que les sucede lo contrario, entran en estados de ansiedad y se ponen a comer sin descanso ni sosiego.
Es frecuente que en nuestras vidas pasemos por periodos de vaivenes del apetito. (Y de otras muchas cosas más… ¡que las veleidades siempre animan!)
En cambio, la anorexia como trastorno es un asunto sumamente delicado, serio...letal. Con la anorexia aparece descarnadamente la pulsión de muerte, con un cercano riesgo de la muerte real de la persona.
La alteración de cómo percibe la anoréxica su propia imagen corporal es un elemento que alumbra su diagnóstico, pues nunca se ven a sí mismas lo suficientemente delgadas.
A pesar de que este tipo de síntomas se ha descrito desde la antigüedad (muchas veces enredados con santas religiosas y con otras connotaciones místicas) ahora reaparecen, se multiplican, se “tratan”, se acallan y, con gran pena, hasta se inducen.
Pero las causas de semejante trastorno no se agotan todas en el empuje de la sociedad actual a tener un cuerpo ideal, delgado y fino, ni con la publicidad feroz en este sentido, que exige hasta los huesos (nunca mejor dicho).
El problema de alimentación aquí, queda trascendido por una problemática del deseo que agobia al sujeto anoréxico. No comer ha sido su estrategia particular de rechazo al atiborramiento de objetos que tratan a toda costa de anularla como deseante. Sería como si ella le dijera al Otro (generalmente a la madre) que a pesar de los intentos de llenar a su hija con objetos (comidas) hay algo que ella pide, que desea. Y que respeten su derecho a desear algo, sin apresurarse a obturarle la carencia. (Quien te llena de cosas no te da cariño)
En la anorexia, decía Lacan, no se trata de no comer nada, sino de comer nada, donde “nada” es un “algo” que sólo existe en el plano de lo simbólico. Es ese “nada” con el que esgrime (aún casi sin fuerzas) un respeto por su deseo, por su ser de deseo.

La anorexia hace que la nada, alimente. Pero en otro sentido.

4 comentarios:

Ernesto Menéndez-Conde dijo...

Que decirte? Gracias por una entrada tan interesante. Muchas cosas por decir. Preguntas mas que ninguna otra cosa. Me gustaria hacer un post sobre esa idea de la nada que es algo. Tal vez manana.

Creo que no tendre mas remedio que leerme a Lacan. Comprare una edicion en espanol; porque en ingles me resulta muy dificil.

En Cuba, me parece, la anorexia no es un problema muy frecuente. O si? Habia muchachas delgadas -casi todos eramos delgados-; pero la anorexia parecia no existir. No recuerdo a ninguna joven que la haya padecido. Al parecer los cubanos no comiamos casi nada de Nada. Y eso que la Nada estaba por la libre.
Hace unos dos annos, quizas un poco mas, fui con una ex-novia a una isla en la Costa Atlantica. Un lugar encantador donde hay un faro, que es tambien un museo y que suele estar lleno de turistas. Mi novia me dijo: fijate que salvo tu y yo, el resto de las personas estan obesas. Y, aunque parezca increible, asi era: un centenar de visitantes y todos con muchas libras de mas. Creo que la anorexia se propaga en lugares -como North Carolina- donde la obesidad es un mal muy extendido. Indudablemente tiene que ver con ese deseo de desear que mencionaste y tambien, desde luego, con los paradigmas que propone la publicidad y las modelos mas bien esqueleticas.
Permiteme una anecdota mas: durante una de mis clases de espanol, una alumna hizo una presentacion sobre la anorexia. Conto la historia -no me he tomado el trabajo de verificar- de un experimento que se hizo en Africa. Segun relataba mi alumna, llevaron la television a un lugar remoto, donde ni siquiera existia la electricidad. El experimento arrojo un resultado que no esperaban. Al cabo de unos meses, en aquella comunidad aldeana habia aparecido la anorexia entre las mujeres.
Bueno y para terminar este comentario, ya demasiado largo, para mi, a la hora de comer, la Nada es un aperitivo y a veces un postre. Entre una y otra cosa me como un plato de arroz con frijoles, una pechuga de pollo y unos platanitos maduros fritos... oye, que rico!!!!

Verónica dijo...

Sí, el deseo de desear es tan fuerte que puede llevar a algunas a la muerte. Es una desgracia, y un asunto serio, la anorexia.
Sé que ya existe un atisbo de cordura y hay publicidad en el otro sentido: modelos que no sean esqueletos, o que no sea pecado tener unas libras de más. De todos modos el cuerpo (la imagen de) esta tomado subjetivamente con los alfileres de la palabra, del deseo, de lo simbólico.
La obesidad es otro extremo, y también se rompen límites ahí.
¡Al parecer resulta difícil balancearse en la norma!
Saludos,
Vérónica

Ernesto Menéndez-Conde dijo...

queria saber tu opinion sobre por que crees en Cuba apenas existe la anorexia. Tienes alguna idea?

Verónica dijo...

Gracias por la pregunta sobre la anorexia en Cuba. Como era el siguiente post, ahí de algún modo te respondo. Todo un fenómeno el de la escasez en Cuba de...anoréxicas.
Saludos,
Verónica