jueves, 17 de julio de 2008

El psicoanálisis y La mujer, que no existe


Este cuadro de la pintora Remedios Varo, de título Mujer saliendo del psicoanalista, hace muchos años que me acompaña. Primero fue un regalo obvio, luego pasó a ser agrandado y enmarcado para la sala de mi casa, y finalmente, está aquí, en mi consultorio en México, junto a libros e historiales clínicos.
A mi me gusta el ademán pausado de lanzar la figura del padre, de las caídas de las máscaras, la pequeña cesta que todavía conserva con hilos y reloj, el cabello que flota como pensamientos tan gris como el padre mismo… la circularidad de toda la escena…
Y el propio título puede aludir, no sólo al término de una sesión, sino también a la salida de todo el tratamiento del análisis, a un fin.
Para Freud quedó como un enigma el tema de la feminidad, es decir, confesó al final de su vida que no sabía lo que quiere una mujer. Después de esfuerzos denodados por una teorización acerca de la posición femenina, la salida del Edipo para la niña, el cambio de la zona erógena del clítoris a la vagina, el amor hacia el padre de quien la niña podría esperar (simbólicamente) un verdadero pene o un hijo (su equivalente), y habiendo llegado hasta el impasse final para la mujer en el fin de análisis (la envidia del pene)… de todos modos, Freud no pudo dilucidar la incógnita femenina.
En una de esas continuidades asombrosas entre ambas enseñanzas, Lacan, que vino más tarde, enfoca el asunto desde otra perspectiva, descolocando la cuestión misma, proponiendo que de lo que se trata es que las mujeres no podrían medirse con el mismo rasero fálico con el que se mide a los hombres.
Para la mujer, según Lacan, estaría, además del goce fálico, un goce diferente, un más allá inexplicable, que no es contable, que es “sin medida”, que no pertenece al mundo simbolizable, que no se compara al falo. Se diría, entonces, que la mujer es no-toda fálica, es “no-toda”. Aquí el concepto lacaniano concurrente y con el que pretendió explicar a la mujer fue sencillo: La mujer no existe, convirtiéndose ésta en una de las frases más célebres de todo su legado como psicoanalista.
La mujer no existe, quiere decir que no es posible agrupar a las mujeres en un universal (La Mujer) que las englobe a todas. Ellas son, “una por una”, sin armar un conjunto. Y todo fue más lejos, con otra frase parecida y lapidaria: La relación sexual no existe, sólo existen relaciones sexuales. Pero ya esto último, lo explicaré en otra ocasión.

Sí… pero hay algo que Freud nos adelantó con relación a las mujeres: el giro del Edipo en la pequeña niña: salir de amar a la madre (amor común para ambos sexos) e ir hacia el padre, hace que se mantenga para siempre la misma carga inconsciente de hostilidad y odio hacia su progenitora. También conserva, casi intacta, una demanda eterna de algo que nunca vendrá a redimirle…

Después, es sabido: “las malas relaciones con la madre las hereda el marido”.

8 comentarios:

Ernesto Menéndez-Conde dijo...

Interesante cuadro de Remedios Baro. Tienes el original o es una reproduccion?
Y una segunda pregunta, existe un psicoanalisis femenino que de alguna manera pueda encontrar interpretaciones un poco mas afirmativas. No me parece que se avance mucho con el "no del todo falico" que mencionas.
Alguna vez asisti a una conferencia de Toryl Moill donde ella trataba de ir mas alla de esa carencia del psicoanalisis. Por desgracia no recuerdo para nada sus argumentos.
Oh, mi querida espia, revelanos otros secretos.

Verónica dijo...

Ernesto, siempre ha sido una reproducción, de lo que me alegro mucho porque los originales tienen valor de joya o tesoro, y asi no se puede disfrutar en paz una posesión. Casi toda la pintura de R.Varo me gusta mucho.
Sí, habria que aceptar la cojera del psicoanálisis para tratar a las mujeres... Pero de esta forma lacaniana, se le restituye un poco, ¿no? Es más reconfortante que nosotras tengamos algo propio, inefable, instransmisible, no compartible, como un tesoro... Es el punto de locura de las mujeres, el punto en el que nos desatamos y rompemos con todo lo establecido con tal de obtener lo que deseamos.
Sigue siendo insuficiente, lo sé, pero ¿no es eso acaso lo que nos define, que no hay manera de atraparnos a todas en un concepto único?
Me has dado una idea para seguir tratando el tema de la feminidad por el lado de los semblantes, o las máscaras en la mujer,
Saludos,
Verónica

Ernesto Menéndez-Conde dijo...

Freud tambien tenia algunas obras de arte en su consultorio. Si no recuerdo mal, creo que tenia el rostro de un anciano (un retrato funerario de Fayum), como una figura que representaba la autoridad paterna. Tambien habia una imagen de Edipo ante una esfinge.
Freud hizo su coleccion sin muchos recursos y admitiendo, con humildad -esa voz humilde que puede leerse en sus escritos- que no conocia mucho sobre el tema al mismo tiempo de que se quejaba de que los artistas se interesaban en las formas que el afirmaba no llegar a comprender (y en esto, me parece, Freud hablaba con su honestidad intelectual). Creo que en su coleccion -que poco a poco Freud traslado a Londres- hay falsificaciones y objetos que pueden funcionar como representaciones simbolicas; pero no como obras de arte. El topico de Freud y el arte es fascinante. Disfrute mucho sus ensayos sobre Dostoiesky, el Moises de Miguel Angel y, sobre todo, su hermosisimo trabajo sobre King Lear titulado El tema de los tres cofres. Pero, hasta donde se, el psicoanalisis no parece muy util para comprender el arte. De hecho yo creo que nadie hoy se toma muy en serio las interpretaciones psicoanaliticas en el terreno de las artes visuales. Demasiado apegadas a rasgos biograficos y a contenidos latentes. Quizas el problema resida en lo que escribio Bachelard: el psicoanalisis veia "la espina" en lugar de mirar "la rosa". Y tal vez tenia razon. Los artistas ven la rosa, mientras la espina les da mas o menos igual.

Ernesto Menéndez-Conde dijo...

Veronica, te gustaria colaborar en una idea que tengo para una expo de Sandra Ceballos? Todavia no tengo muy claro como hacerlo. Si puedes hazme saber a traves de mi email. Un abrazo,
Ernesto.

Verónica dijo...

Ernesto, no sé si escribi a tu direccion correcta, en todo caso ahí te respondía.
Saludos,
Verónica

ACRey dijo...

Sin quitar méritos al post, esta frase: Primero fue un regalo obvio, escrita por tí, es muy sugerente y encantadora. Como si cualquier idea encajase en ella. Un saludo¡

ALNITAK dijo...

Me parece que no habría que esperar a que el método lacaniano nos restituyera nuestra preciosa condicion de ser únicas como conjunto. Si tan solo se juzgara la mente un poco en términos meramente humanistas, en lugar de apelar a teorías que no avanzan a la par de los tiempos...
No creo que hay forma de atraparnos a "todas". Mas bien, todas y todos, como especie. La mujer y el hombre son mas idénticos de lo que se cree; pero me consta que cuesta trabajo verlo de ese modo. Habrá que esperar a que los tiempos cambien de nuevo...

Verónica dijo...

Alnitak, bienvenida. Seria interesante enfocar el tema complejo de la feminidad desde esa otra vision humanista que planteas, por supuesto tendriamos nuevos hallazgos. Yo creo que no hay que esperar mas, conversemos hasta conseguir nuevas ideas.
Respeto las corrientes humanistas en todas las areas del saber que han atravesado. Solo les rebajaria una pequeña dosis de entusiasmo con relacion al ser humano y su completa explicacion.
Saludos,
Verónica