martes, 1 de julio de 2008

Comida


Dice mi padre que uno de los lugares donde mejor se come la comida cubana es en Miami. En esa ciudad sobrevivían platos que yo desconocía por completo, habiendo sido niña en la era sovietoide en Cuba. Eran sabores que formaban parte del patrimonio culinario de mi país, y portaban también las combinaciones que estallan, las historias de pobreza y casualidad, los brillos de la grasa, el tiempo que se tomaban las mujeres para cocinar, los potajes calientes, el demasiado dulce, el bacalao salado… Nunca he estado en Miami, un lugar paradigmático de exilio cubano.
Que se conserve la cocina cubana fuera de Cuba, pienso que se debe tanto a la natural fuerza de las rutinas diarias de los que emigran, a sus preferencias y su “saber-hacer”, como a una deliberada intención de no olvidarla, de no sustituirla.
Muchos ingredientes se amalgaman aquí, el apego a lo conocido se amasa con la remembranza de una infancia familiar, se saltea en voluntad política y se fríe hasta dorar en el placer de compartir entre algunos las mismas costumbres. Se sirve con orgullo, y caliente.

En Cuba hice una tesis de grado (el pasado académico obligatorio) que era un pedacito de una investigación (más grande y que me trascendía) acerca de la identidad del cubano. Todavía hoy, en cuanto a qué es ser cubano, sigo sin sentencias absolutas, por suerte.

Ah, México es otra cosa. Me da placer la irrupción del olor de las tortillas de maíz, el sabor ardiente del picante, un inexplicable guacamole, entre otros… pero ya esto es parte de mi comunión sincera con el nuevo país que me acoge. Y cada quien sentirá así de algún modo sus tironeos hacia dentro, hacia fuera…

Después de diferentes recorridos (del saber, de las vivencias, del paladar) con respecto a qué se considera cubano, quiénes lo son, qué cambia y qué es inmanente, yo al final me quedo siempre ahí, comida por la duda.
¿Comida-por-la-duda?
*Foto: El Hotel Cohiba desde las ruinas del Hotel Terry. La Habana (Fotos de mi hermana L.)

7 comentarios:

Ernesto Menéndez-Conde dijo...

Lei este post por la manana y me quede con deseos de opinar. Ha sido agradable regresar a mi apartamento y volver a leerlo. Primero me gusto mucho la foto del hotel encerrado en un arco de medio punto. Una feliz ocurrencia.
Segundo me encanto leer tu escrito y luego ese asunto de las comidas cubanas que se conservan en Miami. Solo he estado dos veces en Miami y alli yo creo que todo parece como una Cuba alternativa, una Cuba de un tiempo que es una especie de hibrido entre los annos cincuenta y el siglo XXI. No puedo, por desgracia, hablar mucho de las experiencias culinarias en Miami porque lo que recuerdo es sobre todo la primera vez que comi sushi, recien llegado de Cuba, en un restaurante lujoso, sin saber siquiera manejar los palillos japoneses.
Aqui en New York hay varios restaurantes chino-cubanos y a mi me parece una mezcla extranna. Todavia no entiendo de donde salio semejante combinacion porque la comunidad china en Cuba no es tan amplia y hasta la revolucion permanecio relativamente cerrada en si misma. Asi que yo tambien quedo un poco comido por la duda. Es esa comida chino-cubana algo cubano? O tal vez lo fueron cubanos nuestros pseudo-sovieticos chicharos? En Cuba yo creo que nunca comi lo que aqui llaman "Cuban Sanwich". Asi que la comida me desorienta hasta mas no poder.
Por suerte, nunca crei para nada en ese asunto de la identidad nacional. Nunca me pico mucho la curiosidad. No llegaba pillar bien cual podria ser esa esencia de lo cubano. Ni tampoco me parecia nada importante. Y ahora menos todavia porque New York es una ciudad muy diversa. Si uno se limita a los restaurantes puede encontrar casi cualquier cosa: comida india, irani, bielorrusa, griega, mexicana, etiope, etc, etc. Cualquier cosa.
Y ahora, si me permites, una peticion. Conservas una copia de tu tesis? En tal caso no se si me permitirias leerla. Lo digo porque trato de terminar mi propia tesis y hay un capitulo en el que quiero tocar el tema de lo cubano (pero sera para echarle con el rayo a la critica de arte que aposto por un nacionalismo). Es el capitulo en el que precisamente me siento mas enredado. Saludos.

Betty dijo...

Quisiera solo comentar algo en relacion a la influencia de la comunidad china (o de los chinos que emigraron a Cuba) en la cultura cubana. Se aleja un poco del post pero me lo sugerió el comentario anterior y una lectura reciente (la novela "La isla de los amores infinitos")
En general tenemos la idea que los chinos no tuvieron una gran influencia en la cultura cubana, precisamente porque como dice Ernesto ha sido una comunidad mas bien cerrada en si misma. Sin embargo hay que ver como estan presentes en nuestros modos de hablar, en frases que se han hecho celebres de tanto usarlas:
- A ese no lo salva ni el médico chino;
- Me la pusiste en chino;
- Me quedé en China;
- Tengo un chino atras;
_ Mi chino... Mi china... (forma cariñosa sin que necesariamente la persona sea un chino)

Que les parece? No estan tan afuera como parecen...
hasta la proxima

Verónica dijo...

Muchas gracias nuevamente, Ernesto! La comida cubana, en su sencillez, la tomé más por su lado simbólico... (si bien no hay nada más elemental que levantarse cada día, ya sea aquí, en Cuba o en donde estás, y comer. Varias veces y más o menos varias cosas...)
Mi tesis, es una pena, pero se quedó en Cuba. Y encima, para mayor pena aún , no está digitalizada... (Fue toda una época aquélla) Pero puedo ayudarte en tu tesis, en lo que te haga falta, acerca de la identidad del cubano. Puedo,con gusto,alumbrarte un poco el camino sin la menor pretensión de haberme hecho especialista en un tema tan ancho. (Y que no nos abandona!)
Saludos,
Verónica

Ernesto Menéndez-Conde dijo...

Uno mas para Betty:
La china loca
(si, es verdad que no cabe precisamente entre las expresiones que citaste; pero esta comico).
Incidentamente, cuando estudiaba en la universidad trabaje con alguien que hacia una investigacion sobre la comunidad china. Lo ayude a transcribir una encuesta sobre las festividades. Una tarea porque muchos de los chinos que contestaban se limitaban a monosilabos que eran casi incomprensibles. Ellos hablaban un espanol desastrozo (esto naturalmente cuando se trataba de un anciano).
Gracias por ofrecer tu ayuda en mi trabajo, Veronica. Podriamos contactar por email? Asi podria explicarte que trato de hacer en mi tesis. Mi direccion de correos es ernestomv@yahoo.com
Gracias nuevamente.

Verónica dijo...

Betty, ¡que buena idea esa! gracias por traer algo más: el lenguaje o el habla de un país que mezcla, estigmatiza, consolida, se burla o eleva a las otras comunidades que se instalan poco a poco en él. Los chinos... yo agrego la canción infantil de: Un chino cayó en un pozo... (y la pomadita china)
Saludos,
Verónica

Aguaya Berlín dijo...

Hola!
Pues yo no me acabo de adaptar a la comida alemana......... y en la casa cocinamos todos los días "comida cubana". Plátanos machos grandísimos los compramos en un negocio de africanos, yucas donde los vietnamitas, especias y arroz de grano largo donde los indúes, frijoles donde los españoles, guayabas donde los turcos, en fin, tratamos de no perder la tradición pero, además, porque la sazón cubana (cuando se tienen los ingredientes a mano) es única. Si viviera en Miami yo creo que rodaba... ya me han contado lo mismo que a ti, Verónica.

Saludos desde Berlín!
AB

Verónica dijo...

Aguaya, ¡qué gusto! Pues sí, uno trata de seguir comiendo más o menos las cosas agradables que más recuerda (¡ay,los platanitos!) Está gracioso el periplo que haces para buscar los ingredientes para una comida cubana... muy internacional...
Saludos desde "picantelandia",
Verónica